No se lo aprecia en su verdadera magnitud y aún más, sus paredes han
sido utilizadas en forma humillante como urinario público, sin que haya
autoridad que tome las riendas para evitarlo.
El edificio es monumental, al igual que la figura que le da el nombre:
Pedro Vicente Maldonado. Revisemos muy brevemente la historia de esta
soberbia edificación.
Según las investigaciones de Carlos Ortiz Arellano, el Congreso de 1902,
al cual asiste como representante de Riobamba el general Julio Román,
decide el establecimiento definitivo del colegio Maldonado.
El gobierno de la época señaló para el funcionamiento del colegio, dos
casas, las cuales estaban ocupadas por el Batallón “Alajuela” y la
Intendencia de Policía, entidades que se niegan a abandonar los espacios
con la excusa de no tener dónde funcionar. En esta situación, el
colegio se ve forzado a comenzar sus actividades en una casa arrendada.
Peregrinaje del colegio
En 1903, la Intendencia ocupó un nuevo local, y le colegio se
trasladó por fin a su propio inmueble, ubicado en lo que fue el convento
de Santo Domingo y donde se reunió la Primera Asamblea Constituyente
del Ecuador.
Con el paso de los años, el edificio fue ocupado por una escuela, y
luego demolido por el presidente Gabriel García Moreno para levantar
otro destinado al plantel educativo de los Hermanos Cristianos.
Después fue utilizado por uno de los regimientos del Ejército Nacional, y finalmente entregado a la comunidad maldonadina.
El edificio actual
Fue el rector Delfín Treviño, quien en 1915 tiene la iniciativa de
construir un nuevo edificio. Después de varias gestiones y esfuerzos, el
29 de junio de 1920 se colocó la primera piedra en el rectorado de Juan
Horacio Estévez.
Los planos del edificio, presentados por los señores Cueva, Barahona y
Bosseti, son aprobados, y luego modificados por los hermanos Pablo y
Antonio Russo, arquitectos italianos.
La construcción como sí empezó el 27 de junio de 1921. Desde entonces se
percibió la grandeza del edificio, lo cual causó resquemores en ciertos
sectores por el “ingente gasto” que significaba al Estado.
Pablo Russo estuvo al frente de la dirección de la edificación por dos
años, hasta que en junio de 1923, ésta es encargada al arquitecto Luis
Aulestia. Y en agosto del mismo año se encargó la dirección técnica a la
Sociedad Bancaria de Chimborazo y el arquitecto Pietro Fontana
rectificó los planos.
El 29 de junio de 1927, durante el rectorado de Virgilio Corral A., se
inauguró en forma solemne el edificio, cuyo tramo principal estuvo
concluido. Al evento asiste el presidente Isidro Ayora y su ministro del
Interior Delfín Treviño, gestor de la obra.
Desde el inicio es considerado la mejor construcción en su género.
Detalles arquitectónicos
El arquitecto Mario Murillo, ex director de Centro Histórico del
Municipio de Riobamba, analiza alguno de los detalles más descollantes
del edificio, del cual dice representar un eclecticismo único. Se trata
de la profusión de elementos estilísticos distintos pero encerrados en
un solo elemento arquitectónico.
El lienzo de la fachada está conformado por tres cuerpos. La parte
central está jerarquizada por pilastras que soportan arcos de medio
punto (semicirculares). Estas pilastras de piedra son exentas de
molduras, con lo cual tiene carga estilística del dórico. Éste es el
primer orden arquitectónico griego, donde sobresale el capital, el fuste
y la base sin ornamentación, en las columnas.
En cambio, entre los arcos de medio punto se observan espacios con rica ornamentación a través de florones.
El segundo nivel presenta arcos de medio punto, debajo de frontones
(molduras sobre las ventanas) recortados semicirculares, debajo de los
cuales hay flores en la ornamentación.
En el tercer nivel también hay tratamiento de arcos de medio punto. Las
columnas que cierran este espacio rematan en el capitel con un orden
corintio, es decir con formas de flores.
La cornisa corrida remata en volado, apoyada sobre mésulas, que son
elementos que soportan este volado o salido. Las mésulas tambien se
aprecian debajo del balcón en el segundo nivel.
En los dos lienzos laterales vemos otro tratamiento, los frontones no
son semicirculares recortados, sino triangulares en el segundo nivel, y
en el tercero, rectilíneos.
En el segundo nivel vemos como detalle meramente ornamental, especie de balcones con moriscos.
Otro detalle importante se refiere al zócalo. En la mayoría de
edificaciones llegan a alturas entre 1.20 y 1.50 metros. En cambio, en
el colegio Maldonado, el zócalo en piedra, cubre todo el primer piso.
En los extremos se aprecian columnas estriadas, pero con un remate del
capitel que no corresponde a un orden arquitectónico clásico. Los
florones dan una particularidad específica, particular, donde se nota la
mezcla de estilos, pero con gran unidad en la diversidad.
Murillo hace notar la magnificencia del edifico en cuanto a la altura, lo cual le hace sobresalir con respecto al entorno.